RETIROS DE BETANIA DE ALABANZA CON MARÍA

VEN A NUESTROS RETIROS DE BETANIA -¿ QUÉ HACEMOS?

En nuestros Retiros vivimos la fraternidad, la comunión como hijos del Padre celestial, Hijos de María e Hijos de la Madre Iglesia; recibiendo la fuerza sanadora de Dios a través de la Alabanza, de los Sacramentos, y demás oraciones y dinámicas. Y nos llenamos de la alegría y fortaleza del Espíritu Santo para la misión que el Señor nos tiene encomendada, no sólo a través del voluntariado con nuestros enfermos y mayores, sino para el quehacer diario dentro de la vocación a la que hemos sido llamados por el Señor, para hacer su Santa Voluntad, que es el camino hacia la perfección cristiana, hacia la santidad.

RETIRO DE BETANIA EN CUBAS DE LA SAGRA

Santa María de la Cruz

Retiro Cubas

Nos retiramos a un sitio apartado para orar,  para vivir en fraternidad ese sábado de Cuaresma, en alabanza y acción de gracias a la Misericordia del Señor derramada de su Corazón traspasado y abierto en la Cruz por nosotros,  por amor y por nuestra salvación.
Fuimos a la Casa de la Virgen,  a su Santuario de Cubas de la Sagra, que es nuestro Betania,  como Jesús hacía tantas veces en su vida terrenal  a descansar en fraternidad con Lázaro,  Marta y María,  y como hizo antes de subir a Jerusalén para coger allí fuerzas con sus amigos  para  después vivir su Pascua, su Pasión y Muerte.
San Lucas nos presenta a un Jesús tan divino como humano: está cansado de tanto caminar, predicar y curar enfermos en aldeas vecinas, que se deja acoger por esta familia amiga suya que tanto ama,  en Betania.   Marta lo recibe en su casa y se afana por preparar y tener todo bien, y María su hermana, se sienta a los pies de Jesús y se pone a escuchar su Palabra.   Así hicimos nosotros,  queriendo ser los  amigos de Jesús,  para consolarle,   escucharle,  y  orar con Él y en Él,  acompañándole en los días de previos a su muerte,  llevándole como una ofrenda,  nuestra entrega diaria,  en nuestras familias,  la labor con los enfermos y mayores,  tantas Alabanzas al Padre, tanta alegría derramada gracias a  su misericordia.  Y también quisimos encontrarnos con nuestro Maestro,  escuchar como María su Palabra,  para que las preocupaciones y afanes de la vida no puedan ahogar en nosotros su semilla y que busquemos el Reino de Dios y su justicia por encima de todo. 

  Queremos que la Madre nos enseñe a ser contemplativos en la acción,  centrando en Dios todas las cosas, y así lo alabaremos y adoraremos como le agrada, en espíritu y verdad. 
Dios quiere estar con nosotros, nos espera,  nos acoge especialmente en estos Retiros de Betania.   Cojamos de Él la luz para verle también en los que tanto le necesitan, en nuestros mayores y enfermos  y en todos los necesitados  que el Señor pone en nuestro camino. La fe nos debe mover a darle una acogida calurosa y generosa en la persona de los demás. Seamos los buenos samaritanos con una amistad fraterna con todos, iluminada y motivada por la fe, con la alegría de la esperanza que nos lleve a la caridad con todos,  impregnada nuestra acción con la acción del Espíritu Santo,  especialmente hacia los marginados,  los pequeños,  los que no tienen libertad, los enfermos, los mayores y todos los que sufren,  porque en ellos está también el Corazón de Jesús.  “Estuve enfermo y me visitasteis ..”(Mt. 25,35)
Quisimos prepararnos para vivir con Jesús y María el tiempo fuerte de Cuaresma,  tiempo de conversión y tiempo de espera de la Pascua. Para encontrar  la paz,  la fortaleza  y la alegría de la esperanza cierta de la Resurrección de Jesús  y la fuerza para llevar nuestras cruces unidas a la del Resucitado y también  aliviar las de nuestros hermanos.
¡¡“Mira que estoy a la puerta y llamo”!!  Abramos nuestro corazón  a Jesucristo!

¡¡¡BENDITO Y ALABADO SEA EL SEÑOR¡¡¡