ALABANZA CON MARIA

AAAL

EN COMUNION CON EL CORAZÓN DE JESÚS Y EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Corazón Jesús

 

HISTORIA DE ALABANZA CON MARIA

 

El 4 de mayo de 2003,   en la Santa Misa celebrada por el Papa Juan Pablo II,  en la Plaza de Colón de Madrid,  en España,   con motivo de la canonización de cinco santos,   María Dolores Tejada Bergado,  alentada por las palabras del Papa sobre los santos canonizados ese día,  por el mensaje de su visita a España   “Sed mis testigos”,  ofreció al Señor hacer alguna actividad apostólica a su servicio.  Sintiéndose más cercana a la obra de Santa Genoveva Torres Morales,  en relación con la atención a los mayores,  y también por propio carisma personal,  empezó a sentir cierta inquietud por hacer algo en las residencias de  mayores y enfermos, sintiendo que debía ir a ellas con cierta idea,   alguna actividad  que  uniera a los residentes y les acercara a Dios,  a la alegría y esperanza de su Reino.
El Señor,   alimentando su alma  en su amor y misericordia,  la va llevando a un servir a los enfermos,  mayores y necesitados,  poniendo en su corazón con fuerza cada vez mayor el valor de la oración  de  alabanza, acción de gracias,  ofrecimiento e intercesión por los hermanos.
En el deseo que va sintiendo de que cada vez más personas alaben  y den gracias a Dios,  y viendo también  en esta oración una gran fuerza para la Iglesia,  y consuelo y esperanza  a todos los que sufren y necesitados de forma especial de la Divina Misericordia como son los enfermos y mayores,  empieza esta actividad  en solitario en octubre del 2005 en una de las residencias de las Hermanitas de los ancianos desamparados.
Con el tiempo,  y como siempre ocurre con las dificultades propias de los inicios de toda obra de Dios,   que Él permite para probar nuestra perseverancia,  dándonos al mismo tiempo las gracias,  fuerzas y personas a través de las que vemos su mano amorosa que nos alienta e impide que desfallezcamos,    se van incorporando voluntarios.  La primera enviada por la Virgen,  una voluntaria curada milagrosamente en Lourdes,   y sucesivamente van apareciendo los demás,  posibilitando así el asistir a  más residencias,   centros de dolor que se transforman en centros de alabanza a Dios,  lugares de alegría,  donde la misericordia divina se derrama abundantemente.
La alabanza al Señor da grandes frutos de bendición y sanación,  lo que es de gran ayuda para los enfermos,  mayores y para todos los que sufren.

           

          

 

LA FUNDADORA - MARÍA DOLORES

 

Maria Dolores